miércoles, 23 de diciembre de 2009
lunes, 21 de diciembre de 2009
Antología de la canción libertaria italiana (1864-1969)
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DISCO 01:
* 01. Stornnelli d’esilio - 2:11
* 02. Inno della pace - 3:10
* 03. Inno dei lavoratori del mare - 4:44
* 04. Già allo sguardo - 3:32
* 05. Inno dei pezzenti - 4:37
* 06. Quando l’anarchia verra - 1:27
* 07. Dimme bel giovane - 2:11
* 08. L’interrogatorio di Caserio - 1:20
* 09. Canto a Caserio - 3:55
* 10. Inno della rivolta - 1:52
* 11. Il maschio de Volterra - 2:59
* 12. Il canto della foresta - 1:24
* 13. Le quattro stagioni - 3:49
* 14. Inno individualista - 2:15
DISCO 02:
* 01. Addio Lugano - 3:19
* 02. Inno dei malfattori - 3:30
* 03. Battan l’otto - 2:35
* 04. Figli dell’officina - 3:09
* 05. Amore ribelle - 2:07
* 06. Vorrei che il Vaticano - 1:04
* 07. Stornelli antriclericale - 4:08
* 08. Dai monte di Sarzana - 2:17
* 09. Dimmelo Pietro Gori - 2:00
* 10. Siam del popolo gli arditi - 3:58
* 12. Canzone per Giuseppe Pinelli - 3:01
* 13. Inno del Primo Maggio - 4:01
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domingo, 20 de diciembre de 2009
Compartiendo impresiones, estrechando lazos
Ayer, día 19 de diciembre, finalizaron las jornadas solidarias con las revueltas griegas y anticarcelarias que ha organizado el grupo libertario La Pitera. Durante la jornada, se proyectó el documental "Iluminemos la oscuridad", que trata sobre los hechos que se desencadenaron en diciembre de 2008 a raíz de la muerte del joven Alexandros a manos de un policía. Tras esto, se originó un debate muy interesante sobre las implicaciones, las consecuencias de las revueltas y otros elementos revolucionarios (represión, okupación, redes de consumo autogestionado...).Finalmente, la jornada terminó con un concierto de la mano de dos compas de Oropesa, Toledo, y una deliciosa cena aportada por todxs.
viernes, 18 de diciembre de 2009
Sale el numero 0 de "Tierra quemada"
Descargar aqui.
Editorial
Sirvan estas líneas como presentación del Grupo Anarquista La Mecha, adherido a la Federación Ibérica de Juventudes Anarquistas, y de su órgano de expresión, Tierra Quemada. Nuestro grupo se formó en febrero de 2009 y a todes quienes formamos parte de él nos unían unas inquietudes comunes: de una parte, la consciencia de vivir inmerses en un sistema injusto, deshumanizado y sin salida posible; frente a ello, la firme voluntad y el profundo deseo de alcanzar, a través del anarquismo, una sociedad nueva, libre, justa e igualitaria, donde lo que importe sean las personas y no los valores económicos o productivos, y donde no exista atisbo alguno de autoritarismo o preeminencia de unes sobre otres; por último, la convicción de que la única manera de encaminarnos hacia ello es a través de la acción, la difusión y la organización. Esta afinidad y la común necesidad de hacer algo, de no permanecer de brazos cruzados, fueron las que impulsaron el surgimiento de La Mecha y el inicio de su actividad como grupo.
No se nos escapa que el actual panorama no es muy halagüeño. Muches hemos podido percibir entre la juventud un gran vacío ideológico y organizativo, fruto quizás de una mezcla de apatía, hedonismo y falta de valores de referencia y de formación ideológica. Resulta pasmosa la pasividad de muches jóvenes –y no tan jóvenes, por descontado– ante la cruel maquinaria que devora la humanidad, y entre aquelles a quienes sí preocupa el mundo en el que viven, muchas veces puede comprobarse una frustrante incapacidad a la hora de llevar a cabo estrategias de lucha, precisamente debido a ese vacío formativo y organizativo del que hablábamos. Hay desde hace años una cierta tendencia a actuar movides por la inercia y sin realizar el sano ejercicio del debate, de preguntarnos por qué hacemos las cosas de la manera en que las hacemos, y plantearnos qué otras alternativas se nos presentan. Esto ha provocado que los avances hayan sido mínimos, y la desvinculación y el desentendimiento frente a la realidad que nos rodea no hayan hecho otra cosa que aumentar.
Es por esto que pronto surge en el grupo la idea de intentar atajar estas carencias a través de la difusión de textos, unos de reciente creación, otros rescatados de publicaciones y autors de distintas épocas, pero todos ellos, a nuestro parecer, de gran vigencia y actualidad por los temas y problemática que tratan.
Creemos que el anarquismo organizado es la única manera –o al menos la más viable–de cambiar este mundo, y por ello hemos decidido dar a conocer distintas facetas del mismo a través de este periódico.
Tierra Quemada pretende, pues, ser una aportación a la lucha contra este sistema opresor y por una sociedad libertaria. Nuestra intención es que salga a la luz con cada una de las estaciones del año, y cuál mejor para comenzar que el Otoño…
jueves, 17 de diciembre de 2009
Inauguración del nuevo Espacio Social Autogestionado en Hervás
La Barajunda es un espacio donde se pretende vivenciar lo colectivo frente a lo individual, el acuerdo por encima de la imposición y el compañerismo frente a la competitividad. Todos y todas sabemos que el mundo está lleno de buenas intenciones, de magníficos teóricos, de estupendos libros donde se vislumbran futuras sociedades idílicas y también de manifiestos como este que nacen con una clara declaración de buenas intenciones. No suele ser difícil escribir o teorizar sobre lo deseado, lo difícil suele ser llegar a vivenciarlo, sentirlo, ponerlo en práctica, hacerlo real, contagiarlo. Porque sabemos el duro caminar de las experiencias prácticas, sobre todo si son colectivas, queremos alimentar cada pequeña llama que pueda ser encendida para abrirnos paso codo a codo por caminos a veces difíciles y sombríos.
Vivimos una época que sufre de una gran pandemia, ocasionada por el virus del desengaño y de la resignación, el poder ha consumado su proyecto totalitario, que descansa en una enigmática docilidad de los individuos que lo padecemos y un sentimiento generalizado en esta parte del planeta de estar viviendo en el mejor de los mundo posibles. Todas y todos estamos dentro, nuestras vidas están en mayor o menor medida ligadas a la producción y el consumo, a la búsqueda de dinero, pero también a la soledad, a la frustración a la violencia, a la neurosis que subyace a una sociedad de personas aisladas e incomunicadas, el ser humano nunca se ha sentido tan solo en una sociedad tan masificada. Por eso La Barajunda conseguirá sus objetivos en la medida en que el espacio sirva como un lugar de encuentro para diferentes colectivos y personas comprometidas con diferentes luchas, valores, ideas o inquietudes que tengan en común la necesidad de seguir trabajando por la ruptura del aislamiento, la investigación de nuevas formas de organización y acción colectiva y la siembra de espacios donde florezca el afecto, el diálogo y la empatía. Sus puertas están abiertas para cualquier persona que quiera acercarse a conocernos, cada una de nosotras está en una búsqueda, pero en nuestras mentes afloran palabras comunes como compañerismo, calor, amistad, autoorganización, solidaridad, cooperación, apoyo, aprendizaje, experimentación, creación, ….
El espacio ofrece varios recursos para uso y disfrute de las personas que quieran participar de él. Por ahora queremos construir un espacio de lectura y documentación escrita y audiovisual, una librería distribuidora con material en venta de los diferentes colectivos que componen el espacio, una tienda libre de dinero como vehículo de compra/venta, un lugar para proyecciones audiovisuales, un espacio de reunión y un rocódromo. Poco a poco otros proyectos e iniciativas irán dando más personalidad a La Barajunda.
Nuestra forma de organización es asamblearia, es decir, toda persona y colectivo tiene la misma importancia que cualquier otra a la hora de exponer sus ideas y propuestas para debate y consenso de la asamblea, aquí no existe una jerarquía organizativa, un equipo directivo, un presidente, etc.
Esperamos que este proyecto que hoy nace, tenga una larga y sobre todo intensa vida, ofreciéndonos un espacio donde día a día seguir construyendo nuestros sueños y ese mundo nuevo que anhelamos.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Presentación en Plasencia de la Federación Ibérica de Juventudes Anarquistas
Como inicio del ciclo de conferencias y exposiciones organizadas por la Confederación Nacional del Trabajo y que se realizarán en el local sindical situado en la calle Julián Besteiro nº 5B de Plasencia, el próximo jueves se llevará a cabo la presentación de la recientemente constituida Federación Ibérica de Juventudes Anarquistas (FIJA).
El acto correrá a cargo de dos miembros de esta organización que en sus intervenciones analizarán la actual situación social desde un punto de vista anarquista exponiendo las posiciones de la FIJA en cuanto a objetivos, tácticas y finalidades.
La FIJA (Federación Ibérica de Juventudes Anarquistas) se constituye recientemente con la finalidad de que las ideas anarquistas incidan en la sociedad de tal manera que se recupere la conciencia social y de clase, con el objetivo de alcanzar una sociedad basada en la libertad, la igualdad y la solidaridad entre las personas, logrando un modelo de organización social que permita un equilibrio con la naturaleza, así como un desarrollo social basado en los principios anarquistas.
Confederación Nacional del Trabajo CNT-AIT
Sindicato de Oficios Varios Cáceres Norte
www.cnt.es/extremadura
Apdo. de C. 572
10600 Plasencia
Telf. 679786220
martes, 15 de diciembre de 2009
Insurrección en Grecia: Reflexiones, sucesos y comunicados sobre el levantamiento
La revuelta en Grecia ha demostrado los sentimientos reales de la población, de la juventud sobretodo, pero no solo. El hecho de que no se parase la lucha aún cuando se sabía que el estado iba a tomar represalias contra los policías que llevaron a cabo el asesinato indica que se sabía que no era un hecho aislado sino parte del capitalismo, y que por tanto seguirían sucediéndose hechos similares. La gente no quería tapar uno de tantos errores del sistema sino mostrar con acciones el rechazo a un sistema que necesita de dichos “errores” para mantenerse. De la misma forma que el hambre en el Tercer Mundo no se sacia con donaciones sino mediante la formación de una sociedad justa e igualitaria, los asesinatos policiales no se solucionan reprimiendo al asesino sino eliminando el monopolio de la fuerza por parte del estado.Pero tampoco hay que engañarse respecto a los objetivos de la revuelta, la mayoría de los manifestantes declaraban motivos de orden económico, aunque les hubiese empujado a la lucha el asesinato de Alexandros. Las fallidas reformas económicas han sido más importantes a la hora de desatar la furia que el odio contra el sistema como un todo. Lo que es interesante atisbar en las movilizaciones es el alcance de unas herramientas que les permitan subir a cumbres más altas. Cuando los medios son limitados no existe la posibilidad de alcanzar fines ilimitados, pero al recoger las armas de largo alcance que los anarquistas griegos han difundido, para una buena parte del pueblo griego se presentan mayores probabilidades de atacar al sistema en su totalidad en un futuro . Poder es querer, y no al revés. Si lo pacífico y el diálogo solo sirven para reformas parciales que serán contrarrestadas por retrocesos en otros ámbitos, la respuesta decidida contra los que solo ofrecen un diálogo contaminado desde el principio desenmascara al verdadero enemigo, aquel contra el que hay que luchar incesantemente.
Respecto a las posibilidades que nos abre el momento actual, el enemigo real solo se vislumbra en momentos de conflictividad generalizada, nunca a escala reducida. Miles de Atenas en llamas repartidas por todo el mundo nos llevarán a la verdadera zona de combate, hasta entonces solo cabe prepararse y abrir el camino poco a poco, en todos los frentes. La única lucha real es aquella que se enfrenta al núcleo escondido tras los fantasmas de los falsos enemigos y aliados. La realidad de la lucha se descubre tras ganar la lucha por lo real.
Leer el texto completo en Klinamen
Grupos de afinidad
Traducido por: Re-Evolución! Agrupación contra la Civilización Capitalista.
El grupo de afinidad es la unidad básica de la acción directa. Es un sistema autosuficiente que puede desarrollar por sí misma muchas y diversas acciones o puede trabajar con otros grupos de afinidad cara una meta común en una acción más grande. Los grupos más efectivos consisten en 5 a 15 personas, y normalmente se fortalecen con el tiempo. Se diferencian de los grupos de amig@s en que tienden a tener cosas en común, hay una ausencia de jerarquía, y con el tiempo, se puede desarrollar una profundad confianza en la inteligencia colectiva, permitiéndonos liberarnos de algunos de nuestros prejuicios y a considerar que es lo mejor para el grupo.
Cada grupo de afinidad debe decidir como van a tomar las decisiones y que es lo que quieren hacer. Este proceso empieza cuando se forma el grupo de afinidad. Si una nueva persona quiere unirse al grupo de afinidad, debe enterarse de cual es la forma de pensar del grupo de afinidad y que pretender hacer, y si es compatible con ella. Lo ideal, es que tengáis una idea compartida de vuestras metas individuales y colectivas para la acción o la campaña, que ayuda necesitaréis de otr@s, y que puede ofrecer cada un@. Ayuda el que tengáis acuerdos sobre ciertas bases: en cuanto la actividad, la espíritu, la no-violencia, lo militante, o el riesgo que estáis dispuestos a asumir –de todas maneras vale si pasáis tiempo trabajando en algo junt@s, tocando música, o si paráis junt@s, para esto. La cuestión es que hacer cosas conjuntamente es más seguro, y más divertido, que hacerlas sol@.
El concepto de “grupo de afinidad” tiene una larga historia. Se desarrollo en Cataluña durante la Guerra Civil Española, cuando los anarquistas, comunistas, y otros libertarios luchaban desesperadamente contra Franco y los fascistas. En 1969, los grupos de afinidad organizaron bloques masivos no-violentos durante la ocupación por 30.000 personas de centrales nucleares en el Ruhr en Alemania. En 1971 en los EEUU a ocupación de la central nuclear de Seabrook, donde 10.000 personas fueron arrestadas, los grupos de afinidad fueron la clave, como lo fueron a través del áltamente exitoso movimiento antinuclear. Más recientemente, fueron utilizados con excepcional éxito en las acciones de masas antiglobalización en Seattle, Praga o Québec, donde la manera abierta de organización creó un marco de trabajo dentro del cual los grupos de afinidad pudieron proyectar acciones autónomas.
Los grupos de afinidad forman los cuerpos básicos de tomas de decisiones en muchas acciones de masas; también trabajan comúnmente juntos como grupos de estudio, o proporcionan servicios a sus comunidades. Dentro del grupo, hay un montón de tipos de roles que sus miembros pueden desarrollar, que pueden incluir: enlace con los medios de comunicación, organizador/a de encuentros y asambleas, tomador/a de actas, alguien entrenado en primeros auxilios, alguien encargado del tema legal…
Además de cubrir estos roles, el grupo de afinidad puede especializarse en alguna forma de interacción con otros grupos, o operar dentro de la acción de la comunidad. Puede haber grupos de afinidad especializados en Copwathching (Vigilar a los Policías), comunicación, cuidados sanitarios, teatro callejero, bloqueo (de carreteras, talas o construcciones). Bien enfocados, cada grupo de afinidad forman una Network (Red de Trabajo) que logran exponencialmente más de lo que el mismo número de activistas no-afiliad@s podría lograr jamás.
Lo que tenéis que recordar es que el grupo de afinidad os pertenece a vosotr@s –podéis decidir que acciones y que grado de riesgo estáis dispuesto a asumir. Conseguir juntarse gente creativa es uno de los actos más potentes de resistencia.
"Dios y el Estado", de Mikhail Bakunin
Este ha sido sin duda el libro de Bakunin más difundido a lo largo del tiempo y tiene una enorme importancia para entender el pensamiento materialista y revolucionario del autor.
Muchos han descrito a este libro (compendio de textos de Bakunin publicados bajo este nombre por Cafiero y Reclus) como un simple combate a las ideas religiosas, sin embargo, es todo un debate encarnizado frente al idealismo como escuela burguesa de pensamiento. Al mismo tiempo, este documento es toda una defensa filosófica del materialismo y de la revolución obrera contra el Estado y la propiedad.
lunes, 14 de diciembre de 2009
El mito de la nacion
Todas las madres y todas las patrias nos quieren pequeños para que seamos más suyos. La diferencia es que la madre llora y acaricia; la patria detiene y castiga. J. BenaventeDadme un Estado y construiré una nación. Josef Pilsudski (líder independentista polaco)
Si bien creo que la visión anarquista del nacionalismo -concepto político para nada unidimensional, ni por su propia amplitud y ambigüedad, ni por los numerosos rechazos que recibe- es negativa, las más de las veces, por unos nítidos principios ideológicos que pretenden superar la parcelación patriótica, étnica o identitataria, y establecer estrechos lazos de colaboración entre los pueblos con el fin de expandir la libertad y la cultura, conviene analizar con detalle un fenómeno complejo, enmarañado con el tiempo, que es utilizado por todas las opciones políticas estatalistas y jerarquizantes. Conviene dejar claro, a priori, la asociación política que conlleva el nacionalismo político al llamado "derecho de autodeterminación", que aspira inevitablemente a la creación de un Estado para administrar sus intereses, por lo que las ideas libertarias se muestran, obviamente, opuestas a semejante objetivo.
Algunos puntos de vista anarquistas del nacionalismo
En el protoanarquismo, se puede comprobar que Proudhon observaba la nación disociada del Estado, como parte de un engranaje de organización federativa, clave para la construcción del internacionalismo en la futura sociedad; poseía esta visión un carácter flexible y descentralizador y debía sustentarse en otras entidades autónomas como la región, el municipio o el barrio. Para Bakunin, la formalmente llamada "liberación nacional" de los pueblos sometidos estaba indisociablemente unida a la revolución social antiestatista y federalista -es conocida su visión al respecto sobre los distintos pueblos eslavos, enfrentados a los imperios ruso, austriaco, turco y prusiano-, negando, a priori, cualquier derecho histórico o político ya que la voluntad del pueblo se encontraba por encima de todo; opinaba que la nación es para los pueblos lo mismo que la individualidad para cada uno, un hecho natural y social, un derecho inherente a pensar, a hablar, a comportarse y a sentir de una manera propia, enfrentada a los Estados, tendentes a anular esa libertad tanto en naciones como en individuos. Es importante insistir en la divergencia ideológica de Marx y Bakunin, también notable en este aspecto. La visión del alemán, insistente en su teoría de la expansión económica y desarrollo de las fuerzas de producción que desembocarían en el socialismo, negaba cualquier particularismo local o nacional -y, por lo tanto, negaba cualquier movimiento independentista o revolucionario a nivel local- ya que sería absorbido por el gran proceso. De nuevo estamos ante un conflicto polémico que conlleva demasiados vericuetos, especialmente con la perspectiva histórica que nos da la actualidad. Sin embargo, hay que destacar el mayor acierto y honestidad del anarquista ruso -al menos, en aquel contexto histórico- frente al pensador germano. Hay que matizar que para Bakunin la nacionalidad, separada del Estado, no era un principio universal ni un ideal en sí mismo, sino una consecuencia histórica, un hecho local del que tienen derecho a participar los pueblos. Kropotkin no se encontraba muy lejos de su compatriota en sus análisis de los movimientos de liberación nacional, los cuáles no podían tener un carácter meramente nacionalista ya que los factores económicos y sociales eran vitales para su lucha anti-imperialista. Consideraba que los libertarios debían estar al lado de esta lucha contra la opresión, y darle un mayor énfasis a la cuestión social.
Rudolf Rocker, gran pensador y activista del anarcosindicalismo, en su obra Nacionalismo y cultura, se muestra claramente reacio al concepto que nos ocupa al ver una "voluntad de poder" detrás de todo lo nacional y considerar que "el aparato del Estado nacional y la idea abstracta de nación han crecido en el mismo tronco"; la separación de unos pueblos y otros tiene su génesis y su fortalecimiento en la opresión política de los Estados. Consideraba el teórico alemán que existía una clara ruptura entre la cultura y el nacionalismo, ya que era mucho más influyente en el individuo su entorno intelectual que el llamado "espíritu nacional". El "nacionalismo cultural" es indisociable de su vertiente política, mostrando las mismas aspiraciones de dominio. Para Rocker, la separación entre pueblo y nación era tan clara como entre sociedad y Estado; bajo ningún concepto se puede considerar el Estado como un efecto de la nación, más bien a la inversa. La conciencia nacional, al igual que la religiosa, no es innata en el ser humano, sino algo impuesto por el ambiente o la educación, una traba más en la definitiva emancipación universal. Es este criterio el que, bajo mi punto de vista, más se ajusta a la visión general anarquista, el de considerar a todo nacionalismo fundamentalmente reaccionario, ya que pretende la uniformización de una comunidad en base a unas creencias predeterminadas. El nacionalismo se mostraría como una creación cultural apriorística elevada a la categoría de sujeto colectivo, que se eleva por encima de los individuos y los relega a una condición histórico-cultural parcelada; se establecen así, artificialmente, diferentes identidades que abundan en la separación y falta de colaboración de la humanidad. Insistiré, que este análisis no difiere demasiado del que se haría de la religión desde una óptica libertaria. El mismo Rudolf Rocker afirmó que el nacionalismo constituía la religión del Estado.
La visión del nacionalismo en los libertarios españoles
No es casual el nombre que adoptó el proletariado militante, que engrosó la popularmente conocida como "Internacional", y que, posteriormente, solo los seguidores de Bakunin se mantendrían fieles a un internacionalismo empeñado en acabar con todos los mitos ideológicos que supusieran opresión de alguna índole, incluido el de la patria y su concreción política, la nación.
Ya en los primeros análisis de los anarquistas españoles, pueden observarse dos lúcidos enfoques en la crítica al patriotismo -mantenidos, a mi entender, fortalecidos por el tiempo y la historia-. Uno, puede decirse abstracto, humanista y racional, señala la división impuesta y artificial que la humanidad sufre por las llamadas patrias, allí donde debiera haber fraternidad universal y cosmopolita, basada en los valores comunes y calidad de todos los seres humanos; otro punto de vista libertario que analiza la deformación ideológica llamada patria, sostiene que ésta supone una perpetuación de los privilegios de clase y de la sumisión de los trabajadores en aras de anular su unión supranacional. La aceptación de una supuesta confraternización entre miembros de un mismo territorio nacional resulta, incluso, una falacia si se observa que existe mayor solidaridad entre integrantes de una misma clase, oficio, etc.
El patriotismo puede ser entendido como un sentimiento natural de apoyo al lugar y de solidaridad con la sociedad en que vivimos. Pero, de ninguna manera, debe convertirse en barrera egoísta que nos aísle y enfrente a los demás pueblos; es necesarios ampliar ese sentimiento patriótico -que pudo tener su origen en la familia o en la tribu- al resto de la gran familia humana, bajo el lema de la fraternidad universal. El gran teórico español Ricardo Mella señaló el nacionalismo regionalista como la expansión de un particularismo retrógrado y de un sentimiento atávico tan rechazable como el centralismo al que se opone. De nuevo es importante acudir a la memoria histórica y al pensamiento de hombres adelantados a su tiempo, al ver en este comienzo de un nuevo siglo cómo el panorama político que sufrimos sigue enfrentando a españolistas con regionalistas, a centralistas de diverso pelaje con aquellos que pretenden construir su propio Estado, no por pequeño, necesariamente menos despótico; el factor social queda, naturalmente, en un segundo plano dentro de este triste circo de luchas nacionalistas de diferente índole. Volviendo a algunos análisis libertario de los anarquistas españoles en la historia, consideraron que la aceptación de una supuesta confraternización entre miembros de un mismo territorio nacional resulta, incluso, una falacia si se observa que existe mayor solidaridad entre integrantes de una misma clase, oficio, etc. No hay que ignorar algunas críticas a esta visión libertaria generalizada por pecar en algunas ocasiones de demasiado simple, ignorando las raíces del fenómeno nacionalista, regionalista o españolista, en toda su complejidad.
El movimiento libertario español, y el anarquismo en su conjunto, se mantendrían leales a su afán internacionalista que conllevaba la desaparición de las clases y de las naciones. No así la vertiente autoritaria del socialismo que ya en la II Internacional hizo ver su faz estatalizadora y acabaría utlizando la cuestión nacional como estrategia, abandonando su origen socialista cuya idea-fuerza era que "los trabajadores no tienen patria" o que ésta la constituía el mundo entero.
Voy a tratar, en el siguiente punto y a un nivel más personal, de insistir en algunos aspectos del mito nacional que ya he mencionado por boca de autores clásicos.
Mitología nacional e identificación con lo militar y lo religioso
Empecé este texto asumiendo la amplitud del concepto que nos ocupa y difícil continúa siendo encontrar los límites para una definición aceptable. Sin embargo, sí me parece rechazable la ideología nacionalista desde una defensa de las libertades individuales y de la ética cuando parece sostener que lo más importante para el ser humano es su afiliación nacional, innata en él, provocando, en última instancia, los mayores sacrificios y actos dignos de ser reprobados en otras circunstancias, justificados en nombre de la "patria" o la "nación" (términos que merecerían ser analizados por separado pero que la historia parece haber unido, haciéndolos intercambiables, quizá con una connotación sentimental mayor en el caso de la "patria"). Parece obvio que es el nacionalismo el que inventa la nación y por eso nada tiene de "natural"; son aquellos que se erigen en líderes nacionalistas y salvaguardas de las esencias patrias los que recogen y seleccionan las características identitatarias que les convienen a sus objetivos políticos, características que poco o nada suelen tener en común con las de cada individuo en particular y con el pueblo en general; cuando se habla de nación, no puedo evitar entender que alguna forma de dominación política se adueña del término. Se ha añadido en muchas ocasiones un adjetivo a la cuestión nacionalista: "pacífico", "no excluyente"... y es porque el mito de la nación parece ir unido a lo "agresivo", al enfrentamiento entre el "yo colectivo" y "los otros" donde entra en juego la odiosa maquinaria bélica, que reafirma su patriotismo en la existencia de un "enemigo" constante, el cual si no existe habrá que inventarlo. Llegamos a la conclusión de que existe una vinculación entre lo "militar" y lo "nacional" que puede llegar a identificar peligrosamente al individuo y a la comunidad a la que pertenece -así como a la forma de organización social de la misma- con la más extrema concepción del autoritarismo que es el ejército. Tenemos, por lo tanto, un odioso concepto: "la unidad sagrada de la patria", formada por un universo mitológico donde la justicia y racionalidad no tienen por qué tener cabida, o se relegan a un segundo plano ante el empuje de esos mitos que desembocan tarde o temprano en la puesta en marcha de la maquinaria bélica. Cualquier razón, las más de las veces se llamará "defensiva", bastará para la agresión a otras naciones-Estado, invocando seguramente cada una de las partes el nombre de la libertad.
La idea de patria o nación -y el Estado que las vertebra- no deja de ser un concepto cercano a la teología. Como las religiones, los nacionalismos y las naciones pueden ser malos o menos malos, según la deidad a la que se adore, pero todas encierran la falsedad y el despotismo en sus mitos creados artificialmente. Es hora de acudir de nuevo a los clásicos anarquistas, que ya denunciaron el fortalecimiento continuo que hacía la clase dirigente del mito religioso (y extensible al nacional, en su formación estatal) en aras de una supuesta válvula de seguridad para el pueblo. Me apresuraré a releer al viejo Bakunin -aunque seguro que él no hubiera estado totalmente de acuerdo conmigo en la manera de entender la nación, no hay que olvidar que era fundamentalmente un hombre de acción que le llevaba a estar al lado de pueblos oprimidos, frente a alguna forma de imperialismo, que él consideraba "naciones"- y su conocida obra "Dios y el Estado" -insisto, no todos identificarán Estado con nación, yo sí me permito hacerlo-, donde pasó revista a los conceptos teológicos tradicionales vinculándolos con la institucionalización de nuevos mitos -incluso el de la ciencia, la denuncia del autoritarismo no poseía límites en el gigante ruso- al servicio de unos pocos.
Resulta imprescindible denunciar las mitologías nacionales, basadas en supuestas esencias eternas, valores trascendentes o, peor aún, en gestas bélicas. Este razonamiento, por mucho que se maquille con palabras más ajustadas a los nuevos tiempos por parte de los Estados más fuertes y "democráticos", permanece actual, en su vertiente mítica y mixtificadora, independiente incluso del afán globalizador de la economía capitalista.
Es para mí una obligación del anarquismo el mantenerse fortalecido y coherente con su legado internacionalista, humanista e ilustrado. Algunas escuelas de pensamiento de la antigua Grecia ya exploraron una visión cosmopolita, que luego tendría acomodo en algunos aspectos del período de la Ilustración. Las ideas antiautoritarias asumen con fuerza esta visión de la humanidad como un todo moral, para nada enfrentada al natural amor que los seres humanos puedan tener a la tierra que les vio nacer.
De nuevo, mediante las ideas libertarias, debemos profundizar en los problemas creados artificialmente por los Estados-naciones y sus fronteras políticas, que no tienen nada de "naturales" y que suponen un obstáculo para una verdadera emancipación de la humanidad.
José María Fernández Paniagua
Artículo publicado en el periódico anarquista Tierra y libertad núm.213 (Abril 2006)