lunes, 18 de enero de 2010

CNT, 100 años de anarcosindicalismo

El día 1 de Noviembre de 1910, en el local barcelonés del Círculo de Bellas Artes, quedó constituida la CNT (Confederación Nacional del Trabajo). Esta Organización, heredera de la Regional Española de la 1ª Internacional (1870), nació del propio seno del Movimiento Obrero como la primera organización sindical autónoma en este país.

Asumiendo el lema internacionalista “la emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos, o no será”, la CNT se hizo depositaria de la rebeldía popular que, como una corriente soterrada, se opone al poder a lo largo de los tiempos, para emerger triunfante en momentos concretos desde el imperio medio egipcio a la Revolución Francesa, germen de los únicos procesos históricos en que la humanidad avanzó notoriamente por la senda de la libertad, la justicia, la igualdad, la dignidad y el progreso.



Sobre el sencillo acuerdo de crear una organización obrera independiente de los poderes políticos, religiosos y económicos, como condición indispensable para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores hasta el fin de la explotación, comenzó la CNT su actividad anarcosindicalista. En pocos años aglutinó la mayoría del movimiento obrero, consiguiendo importantes conquistas sociales y económicas que constituyen ya un legado de valor incalculable para la sociedad actual.

La jornada laboral de ocho horas, la jornada semanal de treinta y seis horas, la erradicación del trabajo infantil, la igualdad de la mujer y la incorporación a los quehaceres diarios de valores como la solidaridad, el federalismo, la ecología, el feminismo, el amor libre, el antimilitarismo, el ateísmo ..., hoy tan en boga, son parte de ese legado que alcanzó su cenit en la Revolución Social de 1936, cuando la utopía -el comunismo libertario- se convirtió en modo de vida cotidiano de todos los territorios liberados

La reacción del capitalismo internacional, permitió al ejército fascista de Franco convertir ese sueño revolucionario en una pesadilla de cientos de miles de personas perseguidas, asesinadas y desaparecidas, tras la victoria golpista en 1939. Mas ni uno solo de los culpables – todos conocidos, algunos políticos en activo- de aquel régimen de terror, uno de los más criminales de la historia, resultó tan siquiera públicamente reprobado, merced al vergonzoso pacto de impunidad con el franquismo, que la izquierda nacional democrática (PSOE, PCE, UGT y CCOO) selló en sus acuerdos de rendición al capital, conocidos como “la transición española” (1977).

Pese a todo, el pueblo siguió defendiendo, muchas veces con su vida, los sencillos principios del anarcosindicalismo: independencia, autonomía, federalismo, autogestión, asamblea, solidaridad y acción directa, es decir, autoorganización para rechazar toda injerencia de partidos políticos u otras instituciones económicas, religiosas, etc. en los asuntos obreros. Huelgas, manifestaciones, represión y tortura fueron la crónica diaria de la dictadura (1939-1976), hasta que con su desaparición el movimiento obrero volvió ilusionado a reconstruir su anhelada CNT (1977). Vivimos nuevos años de incesantes conquista obreras. Las jornadas de Montjuich, o San Sebastián de los Reyes, jalonaron el poderoso renacer confederal en la década de 1970.

El avance del movimiento obrero, de nuevo autoorganizado por la CNT, mediante luchas ejemplares como la huelga de gasolineras de 1978, suscitó la reacción del capitalismo, esta vez apoyado en el estado democrático y su aparato institucional (gobiernos, partidos, jueces, burocracias sindicales, …). El éxito sindical de la CNT fue reprimido policialmente (Caso Scala, 1978) y junto a campañas de silencio y propaganda difamatoria en los medios de comunicación, generaron desastrosas consecuencias para el movimiento obrero de este país.

La debilitación de la presencia anarcosindicalista en el movimiento obrero posibilitó la pérdida de derechos adquiridos tras una larga y dura lucha sindical, por la desregulación y precarización laboral implantadas con la peor de las corrupciones que asolan el país: La Corrupción Sindical. Una corrupción oficialmente silenciada, que pervierte el sindicalismo en general a los ojos de los trabajadores, pero que es protagonizada fundamentalmente por los sindicatos institucionales- CC.OO y UGT-, cuyos "yuppies" sindicales cobran subvenciones y sumas millonarias a gobiernos y empresas como pago a su traición, por aceptar cuantas medidas se adoptan en defensa del capital y su creciente acumulación de beneficios ( EREs, Reformas Laborales, despido libre...)

A pesar de todo, miles de trabajadores y trabajadoras seguimos hoy en esa genuina organización obrera a la que llamamos CNT, manteniéndola exclusivamente con nuestros propios medios, convirtiéndola así en el único ejemplo vivo de sindicalismo de clase, capaz de enfrentarse a la opresión y el control social, la destrucción ecológica del planeta y la sobreexplotación económica, aspectos todos, inherentes al Capitalismo.

2010 tiene para nosotros una connotación especial: se cumple un siglo de existencia de la CNT. Es el centenario de un pueblo y la inestimable lucha de miles de personas, que a lo largo de estos cien años se han dotado de una herramienta ejemplar, a seguir para la clase obrera mundial, por su cultura propia, capacidad autoorganizativa, lucha radical, extensión popular y realizaciones revolucionarias en aras a construir una sociedad antiautoritaria y solidaria.

Estos ideales conforman la noble causa a la que aquí y ahora te invitamos.

viernes, 15 de enero de 2010

CNT, un año de lucha

Documental que narra las luchas realizadas por la CNT madrileña desde el otoño libertario del año pasado al actual. Luchas en las que habría que reseñar la Huelga de la limpieza del metro, el fascismo en la comunidad de Madrid el conflicto con la SGAE y la acción directa presente en los conflictos laborales que se han venido desarrollando en Madrid. La intención de este vídeo es mostrar que tenemos un presente de lucha y un futuro de libertad por conquistar.




miércoles, 13 de enero de 2010

Agenda de CNT Cáceres para enero

- Grupos autogestionados de consumo. Por la soberaní­a alimentaria y la ecología social.
Gonzalo Palomo. Grupo de Autoconsumo Mansalva.
Jueves 14 de enero a las 20:00 horas.

- Desmontando las mentiras de la industria nuclear
.
Incluye la proyección del documental Falsas Esperanzas.
Paca Blanco. Coordinadora de Ecologistas en Acción
Jueves 21 de enero a las 19:30 horas.
Extremadura y miembro del Foro Antinuclear Extremeño.

- Transgénicos, medio ambiente y soberanía alimentaria.

Mireia Llorente. Experta en sostenibilidad de los recursos naturales y miembro de Ecologistas en Acción - Proyecto EcoAgroCulturas.
Jueves 28 de enero a las 20:00 horas.

Todos los actos se celebran en nuestro local de Avenida Hernán Cortés nº 46, bajo.

Entrada libre.

martes, 12 de enero de 2010

Congreso de la Internacional de Federaciones Anarquistas (1968)

Reproducimos aquí, por parecernos interesantes, las conclusiones del Congreso de la Internacional de Federaciones Anarquistas celebrado en Carrara, en agosto y septiembre de 1968

Revolución social libertaria indispensable

La organización de la economía de fondo, orientación y finalidad libertarias y su desarrollo y desenvolvimiento hace indispensable un cambio radical del sistema capitalista y estatal y asimismo del llamado comunista de Estado imbuido de todos los principios marxistas-leninistas. Este cambio implica necesariamente abolir y superar ambos y asentar las bases fundamentales de la nueva economía y de la sociedad anarquista o del socialismo ácrata en marcha hacia ella.



Ni la sociedad anarquista ni siquiera la comunista libertaria se van a realizar por arte de encantamiento ni en un día, ni de manera sincronizada en el plano mundial, en una fase dada de la historia humana universal. La revolución social no será simultánea en cada uno y en todos los países del mundo a la vez. Ni tampoco podrá ser uniforme, a base de un tipo o patrón único, pues las condiciones geográficas, climáticas, étnicas, demográficas, las de desarrollo industrial, de riquezas naturales, de existencia o no de materias primas, de posibilidades agrícolas, las de ambiente, mentalidad y cultura, etc., influirán en sus variantes constructivas, aún bajo la influencia determinante de la savia y de la orientación libertaria, haciendo que, según la densidad de ésta y de los caracteres específicos señalados, aparezcan, no ya sólo universalmente sino en cada país propiamente dicho, el sistema y sus estructuras nuevas bajo perfiles y aspectos polifacéticos, múltiples y pluralistas, en la rebusca de un incesante perfeccionamiento y armonioso equilibrio.

Pero las características esenciales de la sociedad anarquista o anarquizante y de los medios y procedimientos prácticos y eficaces para llegar a ella, deben manifestarse con recios y claros lineamientos para prender en la realidad y abrir surco profundo en ella, con miras a las eclosiones fecundas del mañana libre, ya desde hoy.

La finalidad de la nueva economía libertaria y de la sociedad anarquista debe ser la libertad y el bienestar de todos y de cada uno de los seres que la compongan, en un medio de igualdad social y de solidaridad humana.

Para realizar este fin se hace indispensable la desaparición del Estado bajo todas sus formas de la dictadura, aunque se le llame transitoria, de todas las instituciones autoritarias del capitalismo; de la propiedad privada; de todas las formas y procedimientos de explotación y de opresión del hombre por el hombre, de las clases sociales, rangos, jerarquías y privilegios; del asalariado.

Aunque la revolución social en un país no puede ir, desgraciadamente, en sus primeras fases, más allá de ciertas condiciones determinadas que impondrán inevitablemente las características del propio país y los medios con que el mismo cuente en el momento que estalle o se produzca aquella, al menos en el orden económico, pues la economía globalmente considerada no se crea ni se desarrolla en un instante, desde el primer momento, imprimiendo su huella fecundante y su voluntad realizadora firmemente definida, por parte de los anarquistas se ha de tener la preocupación de plasmar en la realidad la máxima sustancialidad, realizaciones y desarrollo libertarios.

Y el lema debe ser: Libertad, pan, vestido, vivienda, cultura y recreo para todos. De cada uno según sus medios a cada uno según sus necesidades. Habrá que destruir y barrer todos los obstáculos interiores, sobrevivencias de un pasado de autoritarismo y de explotación, que se opongan a la libre organización de la sociedad nueva.

Y no se podrá contar mucho con la solidaridad revolucionaria mundial apoyando la revolución social del país que fuere, sobre todo si se presenta con tipología preponderante definidamente anarquista. Toda ayuda de los bloques predominantes internacionalmente tenderá a la satelización.

Y hay que contar, además, que en todo cambio revolucionario profundo se produce un periodo de marasmo económico, de tanteo experimental, de ajuste de las estructuras más idóneas a los objetivos y fines perseguidos, que pone a prueba la corriente revolucionaria transformadora y su valor y capacidad realizadora y constructiva.

Asegurar la existencia y el funcionamiento libre de la sociedad

Desde el primer momento se hace necesario asegurar la producción, el abastecimiento, incrementar el rendimiento, la productividad, sin explotar al hombre productor, sin extenuarle, sin aprisionarle en normas de trabajo alienadoras.

El triunfo inmediato de la revolución social y su consolidación y las fases futuras de su desenvolvimiento progresivo dependerá en mucho de la propia capacitación social, económica, cultural e ideológica de los trabajadores, de lo que podríamos llamar capacidad específica revolucionaria y libertaria, individual y globalmente considerada. El factor esencial del orden nuevo debe ser el hombre libre y consciente de sí mismo.
Ningún tipo de economía, ya desechando todo cuanto puede suponer sistema capitalista, estatal o comunista de Estado, es consubstancial con el anarquismo.

Nuestro fin es vivir en libertad y hacer todo lo posible para que todos los seres puedan disfrutar de ella y gozar, en igualdad de condiciones, de cuanto la tierra, la naturaleza y el esfuerzo solidario de los hombres pueden proporcionar a todos y a cada uno indistintamente.

Amplia recepción del anarquismo social

Por las mismas razones nuestra concepción del socialismo integral, del socialismo ácrata es amplia y no exhaustiva, ni unilateral ni uniforme en sus posibilidades y modalidades de aplicación práctica. Y si nuestras preferencias van hacia el comunismo libertario, como régimen económico abierto y perfectible, no rechazamos sistemáticamente, aparte de las burguesas y autoritarias, otras modalidades de organización social, ya sean de tipo mutualista, colectivista, cooperativista, etc., siempre que de ellas quede excluida toda raíz de explotación del hombre por el hombre. La libertad de experimentación de modalidades económicas las más justas y adecuadas para dar satisfacción a las necesidades humanas y asegurar al hombre el máximo de libertad y el mayor bienestar, deberán tener vía abierta en la sociedad anarquista, tratando, naturalmente, de que marchen de común concierto con la convivencia del conjunto y del sistema general cimentado en la asociación federativa de los productores libres y de consumidores solidarios.
Libertad de experimentación

La experimentación y coexistencia de modalidades de tipo socializador, mutualistas (Proudhon), colectivistas (Bakunin-R. Mella), comunistas (Kropotkin- Malatesta), cooperativistas (no comercializadas), etc., a la escala local, comarcal, regional o nacional, puede ser posible, dentro del sistema libertario, salvaguardando el principio anárquico esencialmente antiautoritario, fundamentalmente autónomo y federalista. Y máxime si se entiende, como es lógico libertariamente, que la evolución humana y la de las formas sociales no se estanca y que ninguna estructura económica podría considerarse definitiva e inmutable. Crear siempre más libertad, más bienestar, más abundancia de todo, mayor perfección, y las más óptimas condiciones para el pleno desarrollo del individuo, del grupo social, del conjunto humano, tal debe ser la orientación y el fin de la sociedad anarquista, de la organización social y económica libertaria.

Esbozos sociales y económicos libertarios

La economía no puede desarrollarse sin base social. Y donde exista el ser o el grupo humano, surge la sociedad, de la misma convivencia. Las necesidades se presentan, con sus inapelables exigencias, hasta por el mismo orden simple y natural biológico y, manifestándose en el plano general, trascendiendo el conjunto colectivo, hacen que los hombres se vean en el deber de buscar una ordenación o principio regulador, para hacer al menos compatible la propia convivencia humana, ya sea a base de pacto o de contrato libremente aceptado y conscientemente consentido, voluntariamente aplicado.

En la concepción anarquista -al menos en la que admite la base organizadora por pacto libre- el comunismo libertario es el sistema o mecanismo estructural que hace más viable la formación y el desenvolvimiento de la sociedad cimentada sobre postulados ácratas interpretados con lúcido realismo, sin mixtificación del sentido y contenido de aquellos.

Base de la nueva sociedad: la Comuna libre

La piedra angular o célula viviente de la nueva organización social libertaria, para nosotros, además del individuo, del grupo, de la colectividad, del sindicato es la Comuna libre.

La Comuna libre, constituida por todos y cada uno de los ciudadanos, puede tener la función de coordinación social general, en el aspecto simplemente administrativo; no de poder o institución política sino de servicio social, en el plano territorial local. Sus funciones deben ajustarse a aquellas resoluciones y decisiones que las propias asambleas libres comunales hayan tomado de consenso mutuo. De la organización comunal ha de desterrarse todo autoritarismo y toda burocracia.

Las federaciones comarcales, regionales y nacionales de Comunas libres podrán constituirse en el plano general de un país o zona geográfica y étnica determinada, y confederarse internacionalmente.

La Comuna no debe concentrar en sí el poder político, y menos militar, que debe éste igualmente desaparecer en absoluto. Ni siquiera poder revolucionario. Todo poder político ha de ser abolido y nadie debe ejercerle. Tampoco debe haber en la Comuna propietarismo económico, que haga de su término geográfico e histórico un coto cerrado o un feudo. Toda Comuna debe estar abierta a la solidaridad, practicarla y recibirla, basándose en el principio de que toda riqueza natural o creada o fabricada, todo producto, utillaje o bien material, es patrimonio común y permanece a la disposición de todos, siendo su usufructo regulado por las normas colectivas libre y voluntariamente establecidas.

Del sindicato revolucionario y de sus funciones

El organismo que en la sociedad socialista ácrata mejor puede asegurar la organización del trabajo y su función, es el sindicato de característica sindicalista revolucionario, constituido por los trabajadores libres de la industria, del campo, de la mina, de los laboratorios, de los centros de investigación y rebusca, los de especialidades técnicas. Los sindicatos, agrupados por ramos e industrias, en federaciones locales, comarcales, regionales, nacionales e internacionales y administrando directamente, bajo su responsable control, fábricas y talleres, campos, minas, marinas, institutos científicos y tecnológicos, son organismos aptos para asegurar la producción de todos los artículos y cosas indispensables a la sociedad y a sus componentes, a tenor de las necesidades que se hagan sentir y se presenten, persiguiendo el objetivo de crear la abundancia con la aportación de cada uno al esfuerzo común, según sus fuerzas y capacidades y sin explotación de nadie ni privilegio alguno. Todos los recursos materiales, económicos y técnicos, los artículos manufacturados, los productos agrícolas, ganaderos, de pesca, etc., habrán de considerarse y ponerse a disposición común, por medio de los organismos adecuados y más idóneos, para la distribución, el cambio y la repartición más equitativa.

Las Federaciones de sindicatos podrán formarse por categorías de producción, ya sea industrial, campesina, etc., o de servicios públicos, correos, comunicaciones, transporte y demás.

La revolución social, con la desaparición de la burguesía y de las estructuras capitalistas y autoritarias, deberá establecer una nueva ordenación económica, que implicará necesariamente otras modalidades de trabajo, reajustes de fabricación, reconversiones profesionales, especialidades distintas de la producción.

Los sindicatos por profesión o industria tampoco habrán de disponer de poder político ni de propiedad de fábrica, de maquinaria o de productos elaborados. El propietarismo corporativista tampoco hay que dejarle tomar raíz en la sociedad anarquista o comunista libertaria.

La autogestión ha de tener por base asegurar la mejor y más racional organización del trabajo y la función de producción, controlados por un elevado sentido de responsabilidad individual y profesional consciente y voluntario.

Los comités o comisiones de autogestión de fábrica, empresa, taller o colectividad productora serán nombrados directamente por el propio personal ocupado en las mismas, estando sujetos a renovaciones periódicas y siendo revocables.

El burocratismo debe desterrarse de los comités y de todas partes. Al mismo personal técnico o calificado en especialidad, no ha de conferírsele en ninguna circunstancia, categoría de mando.

Nos manifestamos contrarios a admitir el principio de todo el poder a los sindicatos, como el de concederlo, de dirección-mando, a cualquier persona técnica o especializada, encargada responsablemente de un trabajo, quien deberá considerar a los demás trabajadores en un plano de igualdad moral y efectiva, como hombres y como productores, cooperando en las labores de una empresa común al servicio del bien general.

Sobre el salario o remuneración

Si los anarquistas nos hemos fijado por finalidad el suprimir la explotación del hombre por el hombre, el abolir las clases y el salariado, lógicamente no podríamos pronunciarnos, en una organización social de tipo libertario, por el mantenimiento de un tipo de salario o de categorías salariales de retribución por el trabajo efectuado.

Indudablemente son varios los problemas ya de orden moral, efectivo, práctico y social que supone la supresión del salario. Y buscar procedimientos de remuneración por concepto de trabajo o unidades y especialidades del mismo, tampoco seria una solución libertaria y menos compatible con un alto sentido de justicia y de solidaridad humana.

Partiendo de este razonamiento, nos manifestamos partidarios de la aplicación del principio de a cada uno según sus fuerzas, a cada uno según sus necesidades, considerando que el trabajo de cada uno le da derecho a la satisfacción de sus necesidades personales y a procurarse libremente el abastecimiento de cuanto se le haga preciso e indispensable en los almacenes, cooperativas o centros de distribución común.

Una carta de trabajador o de productor -carta especial para impedidos, inválidos, ancianos o niños- puede tener valor adquisitivo en todas partes y dar derecho a ser beneficiario de todos los servicios comunes. La socialización de los mismos, como también los de la vivienda, sanidad, seguridad social, espectáculos y recreos, ha de considerarse como una de las fórmulas más prácticas y accesibles al usufructo individual, familiar y común.

Es indispensable que cada hombre o mujer válidos tengan asegurada una plaza, un empleo o colocación útil en la organización común o colectiva del trabajo, como un derecho inalienable e imprescriptible reconocido y establecido por la sociedad anarquista, por la nueva organización social comunista libertaria.

Distribución y consumo

El fin de la organización social que defendemos y preconizamos, no debe ser el beneficio o el provecho industrial o comercial, manipulado o monopolizado por un grupo, clan, entidad u organismo cualquiera, sino el bien común, dentro de la Federación o Asociación de Comunas libres y solidarias.

Por otra parte, entendemos que las formas y mecanismos económicos de la sociedad anarquista no deben encajarse en una rígida armadura, en un régimen monolítico y de estructuras inamovibles.

Respetando el principio fundamental de no explotación del hombre por el hombre, de comunidad de riquezas, bienes, tierras, máquinas y productos, todo ha de ser puesto a la disposición y consumo y utilización individual y común.

Y así la libertad, el pan, la cultura y la independencia dentro de la unión y solidaridad quedarán mejor garantizados y asegurados para todos.

La distribución general coordinada y al detalle de productos agrícolas y manufacturados podrá ser asegurada por las asociaciones o federaciones de consumidores, a base de almacenes de abastecimientos y suministro al por mayor, donde los sindicatos de producción y colectividades podrán suministrar y depositar los productos, y por medio de las cooperativas de consumo y de los economatos o centros calificados para la distribución al detalle, exentos de todo mercantilismo.

Organismos de la revolución Las colectividades

Las colectividades de producción, y hasta las mixtas de producción y consumo, sobre todo en el agro, en el medio rural y campesino, pueden ser también un factor importante entre los medios idóneos y eficaces de asentamiento y desenvolvimiento de la nueva economía, como organismos vitales funcionando sobre el principio de libre cooperación en la nueva economía solidaria, sin mercantilismo ni concurrencia.

La experiencia de los sovkozes y de los kolkhozes es demostrativa de los grandes defectos que aquejan esos organismos, sobre todo de la factura estatal de los primeros, y a la vez de su ineficacia.

Los kibbutz, a través de sus modalidades conocidas y de su mismo funcionamiento interno, tampoco pueden ser preconizados como tipo de organización económica y social libertaria. En tal sentido, descartamos igualmente la fórmula del soviet, cuya experiencia en la U.R.S.S. ya hemos podido comprobar lo que ha podido dar de sí.

Hasta la fecha, experimentalmente, como expresión práctica y eficaz de realización colectivista-comunista viviente, puede ofrecerse el de las colectividades de tipo libertario durante la revolución española, en una situación dada de trascendental realismo histórico, manifestándose como organismos eficientes para asegurar el desenvolvimiento económico de un pueblo, sobre todo desenvolviéndose vinculadas de concierto con los sindicatos y demás organismos comunales, complementarios unos de otros y atendiendo cada uno en su esfera delimitada y característica respectiva, las necesidades y funciones económicas y sociales inherentes a la sociedad o comunidad.

Consejos sociales y económicos

Entre los organismos complementarios de utilidad, a título de asesoramiento, de información y de estadística, de orientación técnica, de rebusca de modalidades de organización más perfecta, de coordinaciones de plano local y general, de enseñanzas prácticas deducidas de las mismas experiencias diversas comparadas de producción y de consumo, de explotación y estudio de las posibilidades de desarrollo económico y de explotación de nuevas riquezas en común, puede haber los consejos de economía locales, comarcales y regionales, desembocando en el Consejo general de economía nacional federada.

Esos consejos de economía no deben tener ninguna potestad ejecutiva, sino simplemente misión consultiva y de asesoramiento. Podrán ser formados por delegados designados por la Comuna, los sindicatos, las colectividades, las cooperativas y centros de consumo, los organismos técnicos y culturales.

Los miembros de esos consejos, que incluso podrían éstos ser denominados consejos sociales y económicos, serán designados por los organismos respectivos y delegados a aquellos, a título temporal renovable y revocable.

Teniendo en cuenta las necesidades esenciales, materiales, productivas, relacionadoras, culturales y artísticas, etc., entre los consejos sociales y de economía que podrían formarse hay el de alimentación, el de vivienda, el de vestir, el de la producción agrícola, ganadera y forestal, el de la minería, el de la pesca, el de transporte, de comunicaciones, de artes gráficas, prensa y libro, el de la industria metalúrgica y siderúrgica, el de agua, luz, fuerza motriz y nuclear, el de la industria química, el del ramo del vidrio y cerámica, el del ramo de la madera, el de la construcción, el de sanidad, el de la cultura, artes y recreos, el de ciencias, investigaciones y técnicas, el de depósitos, créditos e intercambios, el de relaciones exteriores, el de importación y exportación, los cuales, a través de sus ramificaciones locales, comunales, sindicales, de colectividades, cooperativas y agrupaciones autónomas, sin centralismo alguno, de abajo a arriba, se entrelazarán en un consejo general de coordinación y solidaridad de entidades y organismos autónomos, sin atribuciones ejecutivas.

Las denominaciones de los diversos consejos que enumeramos podrán ser distintas de las que damos nosotros, los acoplamientos tener más o menos amplitud, las demarcaciones por especialidad o rama más variadas o sintéticas que las apuntadas. Y serán siempre adoptadas de común concierto, entre los interesados, directamente, sin imposición alguna.

Consideraciones generales

Al trazar o esbozar esas modalidades o fórmulas lo hacemos con la preocupación principal de evitar las influencias y reminiscencias autoritarias, las tendencias centralizadoras, absorbentes y monopolizantes en la sociedad anarquista o comunista libertaria y con el deseo de dar a la libertad, a la autonomía, contenido viviente, estructural, funcional, práctico y estimulador de mayor progreso y ascensional perfeccionamiento. La energía dinámica social transformadora y creatriz, la fundamentamos en el hombre y en la mujer, naturalmente, en su propia conciencia, como ser integral en sí, individualmente, y como unidad autónoma asociada voluntariamente al conjunto comunitario.

Si en las etapas de transformación y hacia la realización plena del comunismo, mientras el desarrollo industrial y agrícola no hayan alcanzado grado suficiente, por diversas causas, para crear la superabundancia y la libre adquisición individual, sin acaparamiento ni abuso de toda clase de productos, se estimara que no se hacía indispensable una regularización de la distribución y del consumo dentro del propio sistema de socialización aplicada, de colectivismo o de comunismo incipiente, ella deberá ser la más racional y justa.

Lo mismo opinamos si se pensara en la conveniencia o utilidad de un sistema de remuneración, para dar facilidades adquisitivas. De él somos contrarios porque tememos que la remuneración, de no ser igualitaria, y aún así, caería fatalmente en injusticias, suscitaría egoísmos y enconos y a la larga haría resucitar desigualdades.

La existencia del dinero, ya muy controvertida en sociología libertaria, tampoco es aconsejable, a nuestro entender. Y de establecerse un signo monetario, a base de bonos o de vales, tampoco ha de quedar centralizado en un organismo de tipo bancario, sino que, emitidos esos vales o bonos-moneda por las comunas, interiormente y en el plano general, han de poseer valor adquisitivo y permutable en todas ellas. Ha de evitarse la acumulación de valores de signo monetario, en especies o productos, la acumulación de la índole que sea, por parte de una comuna, de una colectividad o empresa potente, más importante o más próspera, de una región más desarrollada, de la misma manera que ha de evitarse y combatirse la centralización y el monopolio.

Si un plan económico general se hiciera necesario establecer, habrá de procurarse que las partes o unidades contribuidoras o cuyo concurso y recursos se requieren o pudieran ser afectadas, no queden sacrificadas, y lo acepten previamente, pues si la voluntad general se impusiera y se manifestara con la omnipotencia de un poder efectivo e indiscutible, se engendraría el riesgo de opresión o de injusticia y la rebeldía surgiría como reacción defensiva inevitable. La sociedad ha de ser como un organismo viviente en que todas las células o agrupaciones de ellas, todos los órganos, cumplen su función, para asegurarse la vida y la salud, con la diferencia de que dentro de ese organismo social el hombre se siente él y se manifiesta autonómicamente, contribuyendo con su propia individualidad a enriquecerlo y a vitalizarlo y con su inteligencia, razón y conocimientos, a darle conciencia, humanismo, desenvolvimiento armónico, impulsión creadora y ascendente.

Lejos de nosotros está la pretensión, que sería vana, de definir en lineamientos inmutables, ni siquiera a grandes rasgos y mucho menos en detalle minucioso, las bases sociales, éticas y económicas del anarquismo -adrede no utilizamos el vocablo político, por las mismas confusiones a que el mismo se presta, como se presta el de democracia. La evolución de la historia sabemos que lejos de seguir una línea ascensional continua, más bien la traza ondulante y está llena de contradicciones, y es a través de ellas como las nuevas formas sociales y económicas, y el propio desarrollo de la conciencia y de la ética humana, se superan y dan paso a nuevas formas, estructuras y conciencia de la ética humana, se superan y dan paso a nuevas formas, estructuras y concepciones, que tienen también existencia efímera, en una perpetua renovación de la vida social y de sus formas, dinámica creadora permanente de lo nuevo, imprimiendo su modulación y su huella a las realidades de cada tiempo, en cada pueblo y en el mundo. Es la propia dialéctica de la vida que crea esos gérmenes que dan impulso al progreso, pasando por el cerebro, la conciencia y la voluntad del hombre y plasmando en formas nuevas realidades efímeras.

Conscientes de ello, como anarquistas, pugnando por todas las audacias realizadoras progresivas, manteniendo viviente y activo el espíritu revolucionario, no ponemos trabas ni límites a la construcción del mañana libre, en continuo proceso de desarrollo y nos limitamos a estos apuntes alrededor del tema La organización de la economía en una sociedad anarquista o durante la etapa de transición revolucionaria hacia la anarquía, sin ninguna pretención exhausiva y como contribución al pensamiento y contenido común en los aportes a la doctrina libertaria, sin ninguna pretensión de originalidad.

domingo, 10 de enero de 2010

¿Los anarquistas están a favor de la organización?

Ateneo Virtual- Faq anarquista
Sí. Sin asociación, una vida verdaderamente humana es imposible. La libertad no puede existir sin sociedad ni organización. Como indica George Barret:

"Para llegar al sentido pleno de la vida debemos cooperar, y para cooperar tenemos que llegar a acuerdos con nuestros semejantes. Suponer que tales acuerdos significan limitaciones a la libertad es en verdad un absurdo; al contrario, son el ejercicio de nuestra libertad.

Si vamos a inventar un dogma sosteniendo que el llegar a acuerdos es dañar la libertad, entonces la libertad se vuelve tiranía inmediatamente, puesto que prohíbe a los hombres los más ordinarios placeres cotidianos. Por ejemplo, yo no puedo ir a pasear con un amigo puesto que va contra el principio de la Libertad si acordamos estar en cierto sitio a cierta hora para reunirnos. No puedo ni siquiera extender mi influencia más allá de mi mismo, porque para hacerlo tengo que cooperar con alguien más, y la cooperación lleva consigo el acuerdo, y eso va contra la libertad. Se verá de inmediato que este argumento es absurdo. Yo no limito mi libertad, simplemente la practico, cuando me pongo de acuerdo con mi amigo para ir de paseo.

Si, por otro lado, decido debido a mis mayores conocimientos que es bueno para mi amigo hacer ejercicio, y por eso intento obligarle a dar un paseo, entonces yo comienzo a limitar la libertad. Esta es la diferencia entre un acuerdo libre y un gobierno."


Objecciones al anarquismo , pp. 348-9


En cuanto a la organización, los anarquistas piensan que "lejos de crear autoridad, es la única cura para ella y el único medio por el cual cada uno de nosotros se acostumbrará a tomar parte activa y consciente en el trabajo colectivo, y cesará de ser un instrumento pasivo en manos de los dirigentes" (Errico Malatesta, vida e ideas). Así los anarquistas son conscientes de la necesidad de organizarse de una forma estructurada y abierta. Como señala Carole Ehrlich, aunque los anarquistas "no se oponen a la estructuración" y simplemente "quieren abolir la estructura jerarquica" están "casi siempre estereotipados como que no quieren ninguna estructura." Esto no es así, para "organizaciones que se construyen con responsabilidad, la difusión de poder entre el maximo número de personas, rotación de trabajos, compartir las habilidades, y la difusión de la información y los recursos" que estan basadas en "los buenos principios anarquistas de organización" (Socialismo, Anarquismo y Feminismo, Quiet Rumours: An Anarcha-Feminist Reader, p. 47 y p. 46)

El hecho de que los anarquistas están a favor de la organización puede parecer extraño al principio, pero es comprensible. "Para aquellos con experiencia solo en la organización autoritaria," sostienen dos anarquistas britanicos, "parece que la organización solo puede ser totalitaria o democratica, y que aquellos que no creen en gobiernos deben no creer en ningun tipo de organización. Esto no es así." (Stuart Christie y Albert Meltzer, The Floodgates of Anarchy, p. 122). En otras palabras, como vivimos en una sociedad en la que virtualmente todas las formas de organización son autoritarias, las hace que parezcan como la unica clase de organización posible. Lo que casi nunca se reconoce es que este modo de organización ha sido condicionado históricamente, surgiendo de una clase de sociedad particular - una cuyos motivos principales son la dominación y la explotación. Según los arqueólogos y los antropólogos, este tipo de sociedad sólo lleva en existencia unos 5.000 años, habiendo aparecido con los primeros estados primitivos basados en la conquista y la esclavitud, en los que el trabajo de los esclavos creo un excedente que mantuvo a la clase dominante.

Anteriormente, durante cientos de miles de años, las sociedades humanas y proto-humanas eran lo que Murray Bookchin llama "orgánicas", es decir, basadas en formas cooperativas de actividad económica involucrando el apoyo mutuo, el libre acceso a los recursos de producción y el compartimiento de los frutos de la labor comunal de acuerdo con las necesidades de cada uno. Aunque tales sociedades probablemente tenían rangos basados en la edad, no había jerarquías en el sentido de relaciones de dominio-subordinación institucionalizadas, impuestas por sanciones coercitivas resultantes en la estratificación de clases y suponiendo la explotación económica de una clase por otra (ver Murray Bookchin, La Ecología De La Libertad).

Hay que notar, sin embargo, que los anarquistas no abogan por un retorno a la "edad de piedra". Simplemente apuntamos que puesto que el modo de organización jerárquico-autoritario es un desarrollo relativamente reciente en el curso de la evolución social humana, no hay razón para suponer que de alguna forma está "destinado" a ser permanente. No creemos que los seres humanos estén genéticamente "programados" para una conducta autoritaria, competitiva y agresiva, al no haber pruebas convincentes que apoyen esta premisa. Al contrario, tal conducta esta condicionada socialmente, o aprendida, y como tal, puede ser desaprendida (ver Ashley Montagu, La Naturaleza De La Agresión Humana). No somos ni fatalistas ni deterministas genéticos, sino que creemos en el libre albedrío, que significa que la gente puede cambiar la manera de hacer las cosas, incluyendo la forma en que organizan la sociedad.

No cabe duda que la sociedad necesita ser organizada mejor, puesto que en el presente la mayor parte de la riqueza - que es producida por la mayoría - y el poder están distribuidos entre una pequeña minoría elitista en la cumbre de la pirámide social, causando privaciones y sufrimientos a los demás, particularmente a los que están en lo más bajo. De esta manera, ya que esta elite controla los medios de coerción a través de su control del estado (ver sección B.2.3), puede así someter a la mayoría e ignorar sus sufrimientos - un fenómeno que ocurre a menor escala en todas las jerarquías. No es de extrañar, pues, que la gente en las estructuras autoritarias y centralizadas lleguen a odiar a esas elites como una negación de su libertad. Alexander Berkman dice:

"Cualquiera que te diga que los Anarquistas no creen en la organización esta diciendo tonterias. La vida entera es organización, sea consciente o inconsciente (...) Pero hay organización y organización. La sociedad capitalista esta tan mal organizada que sus diversos miembros sufren: Tal como cuando tienes un dolor en alguna parte de ti, todo tu cuerpo te duele y tu estas enfermo (...), ni un solo miembro de la organización o el sindicato puede con impunidad ser discriminado, ahogado o ignorado. Hacerlo sería lo mismo que ignorar un dolor de muelas: enfermarías del todo."

Op. Cit. , p. 53

Hasta ahora esto es lo que sucede precisamente en la sociedad capitalista, con el resultado de, efectivamente, "todo enfermo".

Por estas razones, los anarquistas rechazan las forams autoritarias de organización y en cambio apoyan las asociaciones basadas en el libre acuerdo. El libre acuerdo es importante porque, en palabras de Berkman "unicamente cuando cada uno es una unidad libre e independiente, cooperando con otros desde su propia elección por intereses mutuos, puede el mundo trabajar con exito y llegar a ser poderoso." (Op. Cit., p. 199). Como discutimos en la sección A.2.14, los anarquistas hacen hincapie en que el libre acuerdo tiene que ser complementado con la democracia directa (o, como es denominado normalmente por los anarquistas, la autogestión) dentro de la asociación de lo contrario la "libertad" sera poco más que elegir señores.

La organización anarquista esta basada en una masiva descentralización de poder recuperada por las manos del pueblo, es decir por aquellos que directamente son afectados por las decisiones que se toman. Citando a Proudhon:

"A menos que la democracía sea un fraude y la soberanía del Pueblo un chiste, debe ser admitido que cada ciudadano en la esfera de su industria, cada consejo provincial, de distrito, municipal dentro de su propio territorio (...) deber actuar directamente y por si mismo administrando los intereses que le incumban, y deberia ejercer plena soberanía en relación a ellos."

The General Ideal of the Revolution , p. 276

También implica una necesidad de federalismo para coordinar intereses colectivos. Para el anarquismo, el federalismo es el complemento natural de la autogestión. Con la abolición del Estado, la sociedad "puede y debe, organizarse de una forma diferente, pero no de arriba a abajo (...) La futura organización social debe estar hecha enteramente desde abajo hacia arriba, por la libre asociación o federación de trabajadores, primeramente en sus sindicatos, después en comunas, regiones, naciones y finalmente en una gran federación, internacional y universal. Solo entonces sera realizado el verdadero y vigorizante estado de libertad y bien común, que lo ordena, lejos de denegarla, por el contrario afirma y armoniza los intereses de los individuos y de la sociedad." (Bakunin, Mijail Bakunin: Selected Writings, pp. 205-206) Porque una "organización verdaderamente popular comienza (...) desde abajo" y "el federalismo se convierte en una institución politica del Socialismo, la libre y espontanea organización de la vida popular." Así el socialismo libertario "es federalista en esencia". (Bakunin, The Political Philosophy of Bakunin, pp. 273-274 y p. 272)

Por tanto, la organización anarquista esta basada en la democracía directa (o la autogestión) y el federalismo (o confederación). Son la expresión y el entorno de la libertad. La democracia directa es esencial porque la libertad e igualdad implican la necesidad de foros en los que la gente puede discutir y debatir como iguales y en los que se permite el libre ejercicio de lo que Murray Bookchin llama "el creativo papel del disidente." El federalimo es necesario para asegurar que los intereses comunes son discutidos y la actividad colectiva se organiza de forma que refleje los deseos de todos aquellos que esten afectados. Para asegurar que las decisiones fluyen de abajo a arriba en lugar de ser impuestas de arriba a abajo por unos pocos gobernantes.

jueves, 7 de enero de 2010

Asambleas y reuniones: Metodologías de autoorganización

Descargar el libro

El ensayo, escrito con unas dimensiones (99 pag.) que evita las digresiones y se ciñe a lo estrictamente importante, huye de disquisiciones ideológicas y se centra en los aspectos más prácticos de la vida asamblearia de los grupos. La metodología de las reuniones es su único tema.

Aunque conocemos numerosos escritos dedicados a la dinámica de grupos, muchos de ellos presentes en el capítulo de bibliografía, es en éste en el que hemos encontrado una aplicación más directa a nuestras necesidades. Este ensayo, que en ningún momento cae en la tentación de dogmatizar sobre el asamblearismo, ni en distinguir la mayor calidad de grupos con determinados funcionamientos sobre otros, sólo aspira a proporcionar herramientas concretas para que nuestros grupos, organizados en torno a unos u otros principios, puedan garantizar un funcionamiento lo más participativo y democrático posible.



La reunión es el tema estrella. Se analiza de principio a fin. Cómo debe ser su adecuada preparación, convocatoria y confección del orden del día, como debe organizarse el espacio físico, en qué se diferencian diferentes tipos de reuniones, según objetivos perseguidos, etc. Se presta especial importancia a los temas instrumentales como son la moderación y la evaluación. Además hay un capítulo dedicado a roles y sentimientos grupales y personales, y otro a cuestiones relacionadas con la comunicación. El tema del liderazgo, tratado de forma transversal en todos los capítulos, se convierte en una de las cuestiones a las que se presta mayor atención.

Recomendamos su lectura, ya que en sus páginas tomaremos conciencia de múltiples carencias en nuestras actitudes personales y en nuestra aplicación del asamblearismo, que son subsanables atendiendo a las recomendaciones propuestas por los autores.

[Crítica extraída de la web del Grupo antimilitarista Tortuga]


miércoles, 6 de enero de 2010

La verdadera historia de la matanza de Badajoz

Maider
El 14 de agosto de 1936, casi un mes desde el comienzo de la sublevación fascista, la ciudad de Badajoz cayó bajo el mando del mayor asesino que se conoce en la historia de este municipio, el general Yagüe, comenzaría así el principio del horror y humillación más grande sufrida por sus vecinos.

La Guardia Civil ansiaba venganza, días atrás se habían atrincherado en el cuartel situado junto a la iglesia de Santo Domingo, tras varios días se rindieron y lejos de ser fusilados fueron encarcelados como presos políticos en la cárcel de Badajoz al igual que otros sublevados que tampoco fueron fusilados, aunque se definían a sí mismos como fascistas.



La cárcel se encontraba en la calle Atocha, lo que se conoce como la Escuela de Artes y Oficios y la Escuela Oficial de Idiomas. El director de la cárcel se llamaba Miguel Ángel Pérez Blasco, fascista confeso contrario al alcalde socialista Sinforiano Madroñero, éste ejercía sus funciones sin ninguna limitación aun estando ocupada la ciudad por la izquierda, ordenó volver al trabajo al profesor de la prisión Vicente López de Haro Rodado aun encontrándose de vacaciones, para hacerlo preso justo a la entrada de los nacionales y posteriormente mediante la “causa general” promovida por Franco para den! unciar a todos los sospechosos de rojos y contrarios al fascismo, ser fusilado sin juicio previo el 17 de agosto de 1936.

El 13 de agosto los nacionales alcanzaron la ciudad, situaron sus ofensivas en tres zonas estratégicas, la brecha abierta en la muralla localizada junto al actual parque de los Legionarios donde estaban situados los que su mismo nombre indica, la Legión, la brecha abierta en lo que se conoce como la carretera de la Circunvalación junto al puente de la Autonomía donde se encontraban los moros y la brecha abierta en la conocida como avenida de Huelva, junto al Instituto Zurbarán donde se encontraban los falangistas y demás sublevados. La Alcazaba de Badajoz parecía un fuerte muy difícil de alcanzar para Yagüe.

Los obuses eran lanzados y volaban por encima de las cabeza de las personas que vivían junto a la estación de trenes, todo el que intentaba escapar hacia Portugal, al entrar los nacionales en la ciudad, era detenido y enviado de vuelta por los militares de Salazar.

El teatro López de Ayala fue bombardeado y totalmente hundido por las bombas debido a que decían que allí se encontraban hacinados muchos rojos.

Tras derribar las resistencias los moros entraron en la ciudad sedientos de sangre matando a todo el que salía a la calle, violaban mujeres y arramplaban con toda la comida que encontraban, cuentan que guardaban en sus bombachos las cabezas cortadas de los milicianos que tenían dientes de oro como premio.

En la catedral, se atrincheró una resistencia roja, hubo un enfrentamiento armado pero poco después fueron asesinados por los hombres de Yagüe, comenzaron los fusilamientos en San Juan, en medio de la plaza se desarmaba y se procedía a la masacre, corría la sangre por las aceras de la actual calle Zurbarán, junto al actual bar Mercantil, de ahí su nombre, la “calle de la sangre”.
Junto al hotel Zurbarán, próximo a Puerta Palma había una nave donde guardaban caballos, éstos fueron sacados para hacinar allí a cientos de presos rojos para posteriormente ser enviados a la calle Pedro de Alvarado próximo al seminario y a la estación de trenes, a la casa de uno de los tenientes militares fascistas nacido en Badajoz, aquí se hacían juicios rápidos, siempre desfavorables para los milicianos ya que eran condenados a muerte por un tribunal militar.
Los hermanos Plá, pertenecían a una conocida familia adinerada de Badajoz, se definían como republicanos y por esto fueron encarcelados también, el obispo Jose María Alcaraz y Alenda, fascista con las manos llenas de sangre hizo un esfuerzo interesado por sacarles de allí hablando con Yagüe, pero aun así éste no le hizo caso y los mandó matar.

En la plaza de toros situada donde ahora se encuentra el Palacio de Congresos, fueron llegando los camiones con los detenidos que la gente iba denunciando, no se sabe si por miedo o por envidia, por riñas anteriores que poco tenían que ver con ideales políticos. Se hacinaban hasta no caber e iban siendo fusilados, la mayoría sin juicio previo debido a no tener ningún motivo. Las mujeres, madres, hermanas… dormían alrededor de la plaza esperando noticias de sus hombres. De igual manera ocurrían los asesinatos en el cementerio, en su muro y en su interior, los cuerpos eran quemados y posteriormente enterrados en la fosa común que allí se encuentra. Muchos familiares se acercaban a ver si podían ver sus cuerpos y así saber si habían muerto o no.

Mientras tanto el gobierno de la República mandó bombardear Badajoz, pero el jefe de la aviación Mendiola, que era pacense, ordenó dar la vuelta para no matar a la población descargando las bombas junto al barrio de San Roque.

Queipo de Llanos republicano sublevado en Sevilla que consiguió ocupar esa ciudad mientras llegaban los moros mandando a unos militares subirse a un camión y proceder a dar vueltas alrededor para dar sensación que eran muchos, dió un mitin en la Plaza de San Francisco alardeando su victoria mientras tanto.

Los familiares de los asesinados eran reprimidos y despedidos de sus trabajos, a sus hijos se les decía que sus padres eran malos y por eso habían muerto, eran obligados a cantar el “cara al sol” cada mañana de pie con el brazo alzado y a dar gracias a los salvadores de la patria.

Los matrimonios civiles eran anulados y los nacidos de estos y no bautizados reprimidos, así como los niños huérfanos.

Badajoz quedó lleno de viudas, lleno de sangre, sin población civil joven y obligada a olvidar y a callar la humillación.

El general Yagüe confesó sonriendo, por segunda vez al ser preguntado sobre si era verdad esta matanza en Badajoz, que no podía dejar que en sus filas avanzaran 4000 presos rojos, jamás hubieran ganado la guerra entonces.

Que los crímenes de guerra aquí cometidos no queden impunemente olvidados.

martes, 5 de enero de 2010

El cementerio de la historia

Felipe Saraiva
Recientemente el ayuntamiento de Badajoz decidió unánimemente y sin ninguna oposición real, llevar a cabo las obras que taparían uno de los últimos vestigios de la Guerra Civil a su paso por esta pequeña capital de provincia. Badajoz fue la última ciudad en la que el gobierno dictatorial impuesto dejó entrar a periodistas durante la toma de la ciudad. Gracias a ello han llegado a nuestros días fotos e historias de los periodistas que en aquellos días ojearon la ciudad y su destrucción.


Mario Neves, uno de esos periodistas, dejó buena cuenta de ello, detallando lo que sus ojos vieron en San Juan, la plaza de toros y lo que hoy nos trae al tema, el cementerio: "Se veía una nube de humo sobre el cementerio, desde aquí, desde este lado, y al día siguiente vine directamente a curiosear para saber exactamente que pasaba. Entonces tuve la visión mas dantesca de mi vida periodística. Había cuerpos de fusilados amontonados, apilados en uno de los extremos del cementerio, a los que habían regado con gasolina y a los que estaba prendiendo fuego para destruir los cuerpos. Recuerdo, como si fuese hoy aquel día que estuve aquí, de donde me marché amargado y afligido. Iba yo tan abatido que un cura, vestido de cura, aunque parezca increíble, me miró, se dio cuenta de que iba triste y afligido y me dijo "¿qué le pasa?" Yo entonces hice un gesto, y él, también con un gesto me dijo "lo merecían, lo merecían." Y esta fue mi última visión de Badajoz, después de los primeros días de la toma de la ciudad."



No creo que esto sea suficiente para mucha gente que dice que hay que cerrar las heridas, pero de todos es sabido que antes de cerrar una herida hay que desinfectarla, sino puede que la infección en lugar de curar, cada vez cale más profundo. Hay fotos en las que se ve el muro del cementerio con sus agujeros de balas y los hombres tendidos sin vida en el suelo, y ese muro llegó intacto hasta nuestros días... pero ahora ya no está. No lo había hecho Franco por que no le hizo falta, no quedaban rojos. Lo ha hecho Celdrán, que sigue odiando y despreciando a los "rojos" y aunque hoy ya no seamos tan "rojos" sabe que hemos vuelto para desinfectar las heridas. Hemos vuelto sin apenas fuerzas, a rastras, cogiendo cada migaja de historia que nos hemos encontrado, hasta formar la historia real de lo que aquí sucedió. Hoy estamos aquí, mañana también.

Estamos aquí para decir que la construcción del nuevo muro es una forma institucional de vandalismo, es una falta de respeto y una provocación. Dijeron que era para hacerlo más alto, para que las viviendas de nueva construcción junto al cementerio no vieran su interior, pero poco más alto es y cuando estén los nuevos vecinos, seguirán viendo las tumbas y panteones, lo que no podrán ver es esa parte de la historia que ahora se nos niega, no podrán ver los agujeros en los muros, agujeros que fueron balas, agujeros que fueron muertes. Probablemente murieran muchas personas sin ideología ninguna más que la de la vida, defender la vida, su vida y la de sus seres queridos, pero todos ellos eran antifascistas, porque no querían yugos a sus cuellos ni flechas en sus pechos.

Es necesaria una respuesta a estos actos "legales" que quedan impunes y esta es mi forma de hacerlo, escribirlo, decirlo, gritarlo y sin embargo, aunque sea una respuesta solitaria, sé que no estoy solo, que hay gente detrás que conoce la historia y quiere que se respete. Por todos aquellos que fueron acribillados en el 36 y por todos aquellos que hoy somos acribillados como locos, anacrónicos o vándalos, seguiremos viviendo para hacer lucha que es justicia. Como dice una de las pintadas que recientemente aparecieron en los nuevos muros: "Antifascistas siempre 1936-2010".

domingo, 3 de enero de 2010

Ya ha salido en el BOE que aportamos

Paca Blanco
El suculento bocado que suponen, para un pueblo de unos pocos cientos de habitantes, los 800 millones de euros de inversiones y los 12 millones anuales, que se pagarán al Ayuntamiento dispuesto a albergar el cementerio nuclear, el Gobierno ya tiene candidatos y ha lanzado la convocatoria para albergar el Almacén Temporal Centralizado (ATC), donde irían a parar los residuos de alta actividad de las centrales nucleares españolas.

Ecologistas en Acción ha podido saber que existen cuatro municipios que se han ofrecido ya como candidatos para albergar el ATC, el cementerio nuclear donde se depositarán temporalmente los residuos de alta actividad procedentes de todas las centrales nucleares españolas. En concreto, uno de los candidatos se encuentra en el área de la central nuclear de Zorita (Guadalajara), otro se halla en el entorno de la central de Ascó (Tarragona), tristemente famosa por el escape radiactivo ocultado por sus explotadores, un tercer candidato se encuentra en la zona de Vandellós (Tarragona), donde se encuentra una central en desmantelamiento cuyos residuos de alta actividad se hallan en Francia reprocesándose, y el último candidato es un municipio no nuclear, que no pertenece a la AMAC (Asociación de Municipios Afectados por Centrales Nucleares).



Los residuos de alta actividad son una de las consecuencias indeseables de la energía nuclear. Son sustancias que permanecen radiactivas durante cientos de miles de años, y para las que no existe forma de gestión satisfactoria, a pesar de los enormes recursos que se invierten en investigación desde la primera reacción de fisión que se produjo en el año 1942. Por tanto, es imposible calcular el coste de la gestión de los residuos de alta y, por tanto, del kWh de origen nuclear. Mantener las centrales nucleares en funcionamiento implica agravar este problema.

Las motivaciones para albergar el cementerio nuclear de residuos de alta actividad durante aproximadamente el centenar de años para los que está preparado el ATC son claramente económicas. Los alcaldes no han tenido problemas en ofrecer sus municipios para que acojan esta peligrosa instalación sólo por el dinero que ofrece ENRESA. Para Ecologistas en Acción esto es claramente una muestra de imprevisión y de temeridad por varios motivos.

En primer lugar, nadie puede decir qué ocurrirá después de los 60 años que, en teoría, debe funcionar el ATC. Si no hay determinada una solución definitiva para la gestión de tales sustancias en ese momento ¿dónde se llevarán los residuos? En ese caso, lo más probable es que continúe la política de hechos consumados y se busque una forma de ampliar la vida del ATC. En segundo lugar, se trata de una instalación que, en sí misma es un riesgo por las peligrosas sustancias que alberga. Además de la propia seguridad de la instalación hay que considerar el riesgo que supone su asunción, puesto que nos enfrentamos a nuevos peligros tras los sucesos del 11-S en EE UU o del 11-M en Madrid.

Estos riesgos, nada desdeñables, hacen que el ATC sea una hipoteca de futuro para los municipios que se han ofrecido a albergarlo. Es claro que esta instalación va a espantar cualquier otra actividad económica que se produzca en el municipio y que, lejos de traer el progreso, el ATC va a significar la condena al monocultivo económico, que generará pocos puestos de trabajo y no distribuirá la riqueza entre los habitantes del pueblo. La actitud del Gobierno en este tema resulta decepcionante, puesto que, en lugar de abrir el debate sobre residuos radiactivos y energía nuclear, continua realizando estas actividades a hurtadillas.

Desde Ecologistas en Acción Extremadura y la Plataforma Antinuclear Cerrar Almaraz, pedimos a la Plataforma Cementerio Nuclear No en Extremadura que se fue a casa ante las promesas de PSOE y la Junta de Extremadura de que en Extremadura No, que estén pendientes igual que estamos los demás, porque el dinero es golosito y estos políticos no son de fiar.

A pesar de las noticias Feliz año nuevo a tod@s los extremeñ@s con conciencia.

lunes, 28 de diciembre de 2009

¡Feliz Falsedad!

Nestor Beñat
Es navidad y, como cada año, todo se tiñe del color de un anuncio televisivo, incluso los políticos. Los asesores de imagen y los depredadores de mercado afilan los últimos detalles para emborracharse de dinero durante estas fiestas y abundan unas frases que pretenden transmitir optimismo y esperanza ante un nuevo año en el que, según dicen, saldremos de la crisis.

“Hay que afrontar el año sin miedos”, dice Fernández Vara, con esa cara de preocupación tan ensayada que hace que una persona sin privaciones y en el poder parezca tan sensible a los problemas cotidianos. A propósito, José Antonio Monago pide “contra la recesión, austeridad”. Eso, en una Comunidad Autónoma (eufemismo ideologizante, claro), en el que estos personajes y otros de la alta política extremeña cobran como mínimo (si tenemos en cuenta sólo el sueldo público y no sumamos lo que ganan entre bambalinas) 4.000 euros, entre los que se lleva la palma Miguel Celdrán, alcalde de Badajoz, con un sueldo conocido de más de 70.000 euros al año. Por cierto, éste último ha pedido, como buen deseo de año nuevo, “que al final de 2010 se vea la luz”. Hay que tener la cara de acero para expresar los anhelos de gran parte del pueblo mientras no se comparten ni de lejos sus privaciones, mientras a costa de él mantiene su insultante opulencia.


Esta clase política parásita que se da la gran vida a costa de la gente a la que dice representar, gobierna en una región con más de un 20% de paradxs, y para que nos callemos nos hacen confiar en el “pacto social” que negociarán para vendernos de nuevo a todos frente a unos empresarios caníbales que no entienden de ética si no de beneficio.

En medio de este panorama nos venderán, desde sus sillones en el poder, sus soluciones como en un anuncio, con frases sonoras y esperanzadoras, pero vacías. Sorprendentemente consiguen que, aunque sepamos que al día siguiente de las elecciones todos van a traicionarnos, la mayoría de la gente acuda a votar esperando que todo se solucione. La verdad es que ellos no han solucionado nada más que su propia cartera y que si algo tiene que cambiar tenemos que hacerlo nosotrxs.

Esto ocurre porque tienen unos medios de promoción grandísimos, mediante pactos con empresas (ahora todo lo paga la publicidad), que les permite difundir sus mentiras en estéreo, en onda corta, larga, por vía satélite y terrestre, en color y en blanco y negro, en periódicos y revistas, y que todos traguemos diariamente unas mentiras que nos alienan y nos alejan cada vez más de la realidad de nuestras posibilidades.

Si gobiernan, es porque se lo hemos permitido. Ante esto, nos toca organizarnos, extender el apoyo mutuo y crear redes tanto de lucha como de autonomía e información.